Especial McCurry en Ecocentro
MÁS DE 15.000 PERSONAS VISITARON "CULTURAS", LA MUESTRA DE STEVE MCCURRY EN EL ECOCENTRO ABIERTO
Esta experiencia única concluyó el domingo 3 de junio con total éxito de convocatoria. Fue un suceso cultural que incluyó no sólo 90 impactantes fotografías sino también charlas, conferencias y una participación clave de la comunidad educativa y de los actores de la sociedad civil, abordando los múltiples y enriquecedores mensajes que la obra de McCurry plantea. Este programa fue posible gracias al auspicio de Aluar Aluminio Argentino SAIC.
Fue la primera vez que la Patagonia recibía al sorprendente autor de “La Niña Afgana”, publicada con gran repercusión en la tapa de la revista National Geographic, en junio de 1985.
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“Pinta tu aldea y pintarás el mundo”, nos dice el escritor ruso León Tolstoi. Si tomamos cada rostro, cada escenario, fotografiados por Steve McCurry, como el retrato de una aldea en sí… entonces, en un instante en el tiempo, el Ecocentro albergó en su seno al mundo mismo.
Por ese instante, que se extendió del 20 de Abril al 3 de Junio, el Ecocentro abrió 90 ventanas a distintos rincones del globo. A otras realidades. Otras culturas. A la diversidad.
"Culturas", fue precisamente el nombre de la muestra fotográfica del célebre fotoreportero de la National Geographic que se presentó en el marco del Ecocentro Abierto, evento que se realiza una vez por año y que abre sus puertas gratuitamente a todos los habitantes de la provincia de Chubut, y brindó la oportunidad para que por primera vez los habitantes de la Patagonia argentina accedieran a su fascinante obra.
“Haber presentado los trabajos de Steve McCurry en el Ecocentro, nos dio la oportunidad de poner en práctica la misma inspiración que hizo surgir este espacio: el encuentro y la reflexión. McCurry convocando el encuentro con sus fotografías, su temática, la sensibilidad extrema que tiene al capturar las miradas y el Ecocentro al alentar la reflexión de aquello que nos es diferente, distante”, cuenta Alfredo Lichter, presidente de Ecocentro, sobre el origen que dio lugar a esta actividad que convocó a más de 15.000 visitantes.
“McCurry en el Ecocentro tiene que ver con la sensibilización: sus fotos, su propuesta, sensibiliza. Y para el Ecocentro, que busca acercar a la sociedad mensajes vinculados con trabajar una relación que acerque al mar como una presencia y no como un objeto de uso y de abuso, es necesario desarrollar la sensibilidad”, señala.
Y va más allá: “las posibilidades que la sensibilidad, la reflexión tienen, son infinitas y no importa desde dónde uno parta sino que finalmente se llegue a reflexionar -al menos en el desafío y en la propuesta del Ecocentro- sobre cómo nos integramos al entorno. Podemos partir de Afganistán y terminar frente al mar de Puerto Madryn, reflexionando sobre nuestra identidad, sobre nuestro propio lugar. En ese sentido, la propuesta de Steve McCurry habla por sí sola y produce en la gente el efecto que buscamos para poder arribar al mar, o a la tierra, o al ambiente donde vivimos, y, a partir de esa sensibilidad, respetarlo, darle su lugar”.

Identidad, pertenencia, cuidado, son algunos de los muchos conceptos que se abordaron en el Ecocentro y que McCurry dispara en su caleidoscopio fotográfico y cuyos ejemplos fueron expuestos “con la idea motora que fuera un recorrido a través de distintas culturas, pero en particular de zonas como la India, Medio Oriente y Oriente Asiático, con formas de vida diferentes a las nuestras y en continuo cambio”, explica Virginia Fabri, curadora de la muestra y quien trabajó en relación directa con el mismo McCurry. Fue ella quien realizó un ping-pong visual conjuntamente con el fotógrafo para la selección de obras que vinieron a la Argentina
“Tratamos de remarcar esas formas culturales en transformación”. E inmediatamente cuenta: “el caso de Ecocentro fue verdaderamente muy especial dado que se trata de un espacio dedicado a la preservación del mundo marino. En mi primera visita allí, y en conversaciones posteriores con Alfredo, acordamos que el espacio no modificaría su esencia, sino que más bien se trataría de amalgamar ese especial mundo marino, con el mensaje que trasmiten las fotos, donde de golpe se ven escenas de pescadores sobre zancos, o bien pájaros empetrolados producto de un derrame de petróleo durante la Guerra del Golfo, o barcos pesqueros de Pakistán, además de magníficos retratos de pobladores de la India o el Tibet. La idea regente sería la preservación de dos mundos distintos y el cuidado y protección de las formas de vida y de sus culturas”.
“Tratamos siempre de que el mar tenga algo que ver. Por eso incluimos mucho el color arena en las telas que cubrieron las exposiciones permanentes, para que estuviera presente el paisaje del mar”. El que habla ahora es Alejandro Corti, el arquitecto a cargo del montaje, quien revela algunos secretos de la etapa de armado.
“Pensamos en las telas para que en cierto modo disimularan áreas del Ecocentro que pudieran tener algún conflicto en el espacio con la muestra, pero sin desarmarlas. Es decir, generar las condiciones para que la muestra sea "la figurita". Después, en otros casos, pusimos y tapamos con telas de un verde neutro para que hicieran de fondo a las fotografías, que de por sí tenían una impronta muy fuerte”, describe.
Ambos, desde sus respectivas labores con el norte puesto en la estética, lograron que la exhibición se fusione en perfecta armonía con los inspiradores paisajes que rodean la sede del Ecocentro.
“Es un contexto geográfico y edilicio muy particular”, expresa Alfredo. “La costa, el mar patagónico allí enfrente sumado a un edificio como es el Ecocentro que probadamente sensibiliza, que motiva a la reflexión, a la introspección… Es llamativo: en general la gente al recorrerlo, se maneja en silencio o habla en voz baja, o lee, con actitud respetuosa, íntima. Este contexto se alineó perfectamente con la muestra de McCurry, que necesita de introspección, de mirar, de pensar y sentir. Y el Ecocentro contribuye perfectamente a estos fines”.

“Culturas”, fue producida por el Centro Cultural Borges de Buenos Aires y el Steve McCurry Studio. Llegó a Puerto Madryn organizada por el Ecocentro, patrocinada por Aluar Aluminio Argentino SAIC, y auspiciada por la Municipalidad de Puerto Madryn, la Secretaría de Cultura de Chubut, la Embajada de los Estados Unidos, Magnum Photos, Epson y Andes Líneas Aéreas.
Para Mariana Martinez Rivarola, al frente del área de Relaciones Externas y con la Comunidad de Aluar, “este evento dentro del denominado Ecocentro Abierto reunió en su gestión de convocatoria a casi todos los públicos posibles y puso a disposición un maravilloso despliegue de arte, ciencia, humanismo y naturaleza en un marco de calidad y respeto que no estuvo sólo para mirar sino que interpelaba al visitante, que exigía inevitablemente una participación sensible. Por eso esta iniciativa contribuyó al desarrollo de las personas, de la sociedad y por ende de nuestra empresa también y desde esa perspectiva acompañamos la propuesta y promovimos su realización”.
Consultada sobre el “valor agregado” que brinda el Ecocentro para que un contenido cultural como el de “Culturas” potencie su efecto en la comunidad local, Mariana destaca “la calidad humana para recibir a los visitantes y el interés de proponer un espacio físico inigualable para que ocurra la construcción colectiva de la cultura e identidad madrynenses”.
Al momento de hacer un balance, comprendiendo el rotundo significado que representa la presencia de esta muestra en el Ecocentro, las voces de quienes fueron parte de esta inolvidable experiencia se vuelven unísonas: admiración, orgullo y satisfacción es el clima que sobrevuela en el aire.
Es Virginia, la primera en reconocer la diferencia marcada que encontró en la obra de McCurry, al momento de hacer su labor de curación del material. “Es muy impactante en él la forma de manejar el color y su particular visión de estas culturas. Tuve la suerte de presenciar a McCurry mientras tomaba fotos en Buenos Aires, y me sorprendió enormemente su velocidad para ver y obturar”, se maravilla. “McCurry es para mi un cazador de escenas y personajes: ve donde otros no ven”.
La visión de Alejandro se alinea en ese mismo sentido: “disfruto mi trabajo interactuando con el edificio del Ecocentro y, en este caso, me impresionaron mucho las fotos. Cada una de ellas es un diálogo con la vida”.
El trabajo conjunto encarado entre todos es una de las características que recalca Mariana para que se hayan podido cumplir los objetivos propuestos. Y en ese espíritu resalta el involucramiento de la comunidad: “siempre de la sinergia participa la comunidad también. Porque la propuesta fue abierta en su esencia y fue fundamental el protagonismo de todas las personas y organizaciones que convirtieron el evento en nuevas formas de valorar la diversidad cultural. Lo que pasó en este caso es que hubo una real conexión entre todos los participantes que lograron potenciar el impacto inspirador de la muestra, y este resultado supera cualquier planificación”.
En línea con ello va el enfoque de Andrea Salice, Coordinadora de Proyectos del Ecocentro: “Haber presentado la exposición de Steve McCurry en el Ecocentro fue una experiencia superadora en todo sentido. La exposición en Buenos Aires fue muy distinta ya que no se había organizado una propuesta que integrara lo cultural y lo educativo para trabajar con la comunidad, ya sea en el aula o en una organización de la sociedad civil, como un club de ciencias o un centro de la tercera edad”. “Desde el Ecocentro pensamos en esta exposición de fotografías en particular porque podía servir también como herramienta de trabajo, como disparador de ideas y reflexiones en la sociedad. La propuesta fue muy bien recibida y el público se dejó llevar por las imágenes, en un recorrido que se convirtió en una aventura inspiradora, cautivante y, en muchos sentidos y para muchos, inolvidable”, acota con entusiasmo.
“El Ecocentro Abierto albergó este año, gracias a la propuesta cultural que ofrecimos y que fue, sin dudas, la gran protagonista de esta edición, a más de 15 mil personas quienes, en un flujo constante y dinámico, pudieron disfrutar el recorrido de la muestra sin inconvenientes”, es la conclusión que contribuye Juan Carlos Lamas, administrador de la organización.
“Las fotografías y temáticas de McCurry nos hablan de mundos en conflicto, de situaciones en las que el hombre no logra encontrar equilibrio a la hora de generar condiciones de vida razonables. Y ese es parte del mundo en que vivimos. Pero estas fotos también nos hablan de nosotros, de la sociedad humana que habita el planeta y eso también es necesario comprenderlo y abordarlo con una mentalidad que encuentre en el respeto un valor, sean habitantes de Afganistán, de Africa, de Jujuy o de Chubut”, reflexiona Alfredo sobre lo que este material refleja y significa.
Y concluye: “Desde el Ecocentro, planteamos la temática del mar y un reconocimiento de él como un otro. ¿Si nos cerramos a reconocer a otro ser humano, qué podemos llegar a hacer con un espacio como el mar?. Allí está la conexión clave para nosotros: el reconocimiento del otro, el reconocimiento del mundo en que vivimos como un otro. En ese sentido, la muestra de McCurry es un disparador y el resultado fue extraordinario porque se generó esa conexión. Esta muestra nos habla de otros y de otros lugares y también nos habla de nosotros”.
Así, Steve McCurry descarga en cada una de sus fotografías todo el peso de la observación puesta en la profundidad del Ser y su entorno. En un mundo sin fronteras, hipervinculado y veloz, donde prima lo virtual y lo efímero gana terreno, donde parece no haber distinción de lo lejano y lo cercano, es imprescindible tener una conexión con el lugar de pertenencia. Pintar la aldea, nos habla también de una forma de encontrar ese punto de anclaje. El propio y el del otro. Semejante o diferente. Pero con respeto en cualquiera de los casos. |
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