El Mar se ahoga

La Fundación Ecocentro presentará su proyecto “Mar Argentino, arte y conservación” por segundo año consecutivo en la Feria de Arte Contemporáneo ArteBA `09 (22 al 26 de mayo en La Rural, Buenos Aires).

“El Mar se ahoga” es el nombre de la propuesta artística de esta edición que gira en torno al tema de la basura en el mar y que exhibirá - en un stand propio- una monumental obra que creó y donó al Ecocentro el reconocido artista y arquitecto Clorindo Testa. Se trata de un animal marino de nueve metros de largo, completamente formado por desechos y residuos, algunos de ellos encontrados en las playas de Península Valdés.

“Mar Argentino…” es una iniciativa de la Fundación Ecocentro que tiene por objeto vincular el arte plástico con la conservación del mar y difundir desde con un lenguaje diferente un mensaje de alerta sobre los problemas del mundo oceánico. El Proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Patagonia Natural y la Secretaría de Cultura de la Provincia del Chubut.

A través de este Proyecto anualmente es convocado un reconocido artista plástico con la consigna de que crear una obra referida a la necesidad de atender con urgencia los desafíos de conservación que enfrenta nuestro mar. El trabajo luego es exhibido en Arte BA, en nuestra sede de Puerto Madryn y, eventualmente, en otros espacios culturales. Al final, se habrá conformado una valiosa colección de trabajos artísticos.

Este año, la obra en cuestión se llama “Apparatusgommatus testianorum”, un imponente animal marino formado por desechos, que representa con contundencia la problemática que causan los residuos arrojados en las costas y aguas marinas. La instalación simboliza lo que está ocurriendo tanto en el océano como en la tierra y convoca a la reflexión. Esa es precisamente la intención del proyecto general que se propone con este llamado de atención, generar conciencia y cambio de actitudes hacia el entorno natural con el que convivimos los seres humanos y en el que debemos situarnos como un eslabón más y no como sus propietarios.

Mar Argentino, arte y conservación” comenzó el año pasado en la misma Feria de la mano de una instalación de Luis F. Benedit sobre el descarte pesquero y la captura incidental de especies marinas.

Algunos datos sobre la basura y el mar

Desde sus orígenes, la humanidad produjo basura. Con la industrialización y la sociedad de consumo, la cantidad de descartables creció de manera descontrolada dando origen a un problema que pone en riesgo la vida del planeta. ¿Adónde van a parar los celulares, computadoras, electrodomésticos, que envejecen rápidamente y se reemplazan por nuevos modelos? Ni que hablar de accidentes, derrames, filtraciones y escapes de sustancias tóxicas que soporta nuestro ambiente. Todo ello envenena la tierra, el aire y el agua. La basura contamina. El mar no es la excepción.

El mar, visto a escala humana, se nos presenta inmenso e infinito parecería que nada lo daña o lo acaba. Sin embargo, puede agotarse.

La Organización Naciones Unidas define como “basura marina” a cualquier sustancia, energía o material sólido, persistente, manufacturado o procesado que ya ha sido descartado, vertido o eliminado en el medio ambiente marino o costero. Si miramos hacia el mar, sólo veremos una ínfima parte de la basura que se mantiene en la columna de agua. Un 15 % permanece al alcance de nuestros ojos, mientras un 70% acaba en el fondo marino y otro 15% termina en las playas.

Estamos literalmente ahogando al mar. Las cantidades alarmantes de materia orgánica arrojada por actividades humanas le sacan su oxígeno, debido a que permiten la proliferación de microorganismos que lo consumen e impiden que otras especies dispongan de este elemento básico para continuar con vida. Pero la contaminación orgánica no es la más peligrosa. Si se redujeran sus volúmenes, los procesos naturales darían abasto a reciclarla. El problema es más complejo cuando se trata de basura inorgánica como es el caso de los metales pesados.

En septiembre de 2007, la Fundación Patagonia Natural censó las playas desde San Clemente del Tuyú hasta Ushuaia. Luego de su recorrido, los especialistas registraron un incremento notorio de los residuos sólidos urbanos en toda la costa. El notable crecimiento demográfico de las ciudades costeras acarrea una de las consecuencias más graves de la urbanización: la generación de los basurales a cielo abierto. Y a mayor contaminación costera, mayor contaminación en el fondo del mar.

También existe mal manejo de los residuos en alta mar, que luego repercute en el sector costero. Se encuentran residuos de la industria pesquera aún en playas donde no existe prácticamente actividad humana. Cajones, sunchos, guantes, cintas de embalar, boyas, redes y films de polietileno, son algunos de los objetos que pueden encontrarse en grandes cantidades. Muchos de ellos suelen ser tomados por los animales como sus presas. Uno de los casos más estudiados es el de las tortugas marinas que mueren al ingerir films, bolsas de polietileno y restos de plásticos confundiéndolos con medusas.

En el mar, entre el 80 y 90 % de los residuos flotantes son plásticos. Se trata en general de productos de larga presencia en el medio ambiente. Se calcula que una botella de plástico puede tardar más de 450 años en degradarse. A esto también se suman, como eventos puntuales, los derrames de hidrocarburos que en los últimos años ocasionaron importante mortandad de aves. Los residuos urbanos o industriales afectan no sólo la biodiversidad sino también dañan nuestra salud.
El océano es el gran tacho de basura de la humanidad. Tiramos los desperdicios allí, para no ver adonde van. Para no ver que el mar se agota y se ahoga.

El mar es de todos

La basura en el mar es un problema que nos involucra en general. El cambio de mentalidad es de todos y para todos. Pero es distinto en cuanto a las responsabilidades que le caben a cada cual. Los países más desarrollados generan la mayor cantidad de basura. Está claro que la solución definitiva será tender a basura cero . Es decir a la reducción, el reciclaje y la recuperación de los residuos.

Hay mucho por hacer a nivel individual. Si dejáramos de tirar bolsas plásticas en las playas, disfrutaríamos de una costa sana. Si pensáramos que al tirar una pila estamos intoxicando al ambiente con metales pesados como mercurio, cadmio y plomo, quizás adoptaríamos una actitud más precavida.

La toxicidad más peligrosa no se ve. Generalmente responde a grandes intereses económicos. Como ciudadanos no somos responsables de estas agresiones, pero sí de actuar para evitarlas.

El desafío es comprometer a las organizaciones, gobiernos, empresas y gente para realizar acciones en pos de la salud del mar. No es imposible. En nuestro país, existen algunas experiencias a nivel privado y estatal esperanzadoras. Pero no alcanzan.

Proteger al mar tiene sentido. Requiere desarticular nuestra posición dominante ante el mundo y ante el prójimo. Es preciso sentir y entender al “otro”, ambiente o semejante, como parte de uno. El mar es de todos pero, aún así, lo estamos ahogando. Debemos salvarlo.

Acerca de Clorindo Testa

Clorindo Testa es arquitecto y artista plástico, considerado uno de los más destacados de América Latina. Es autor de algunas de las obras arquitectónicas más relevantes de la Argentina como la Biblioteca Nacional, el Hospital Naval Central y el Centro Cultural Recoleta. Capaz de producir indistintamente un cuadro o un plano urbanista, en la doble dimensión de su obra, Testa ha reflexionado acerca del ser humano desde dos disciplinas que no están separadas en su extensa y reconocida labor creativa.

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