El Presidente de la Academia Argentina de Letras dio una charla en el Ecocentro sobre lenguaje y nuevas tecnologías


El viernes 18 de septiembre el Presidente de la Academia Argentina de Letras Pedro Luis Barcia, dio una charla con entrada libre y gratuita en el auditorio del Ecocentro. El investigador abordó el tema de los nuevos lenguajes electrónicos, sus usos por parte de adolescentes y los desafíos que esto plantea para padres y maestros. La disertación ocurrió en el marco del Programa Cultural 2009 que cuenta con el apoyo de la empresa Aluar.

Invitado por la Fundación Ecocentro y con el auspicio de Aluar, el Dr. Barcia se refirió al uso que de la lengua hacen los adolescentes en los medios digitales como el chat, el correo electrónico y los mensajes de texto. Sus excesivas y peculiares abreviaturas y sus curiosas formas de relieve tipográfico y emoticons que generan preocupación y expectativa. La charla planteó y respondió interrogantes: ¿están gestando un nuevo lenguaje?, ¿dichos usos modificarán los de la lengua común?, ¿se están generando nuevas formas de comunicación lingüística que podrían imponerse mañana? ¿qué grado de creatividad suponen?, ¿qué deben saber padres y maestros sobre todo esto? .

En su exposición, Barcia partió del análisis de tesis extremas que suelen estar presentes en los medios (“se está destruyendo el lenguaje”,” se está creando otro lenguaje”) para analizar luego las prácticas del lenguaje asociadas a cada tecnología descubriendo en que medida tales ideas se comprueban o no. "El usuario lleva a las tecnologías comunicacionales sus competencias, o incompetencias, lingüísticas", comentó, “no se está frente a la lengua del Chat o de los mensajes de texto sino frente a la lengua en el Chat o en los mensajes de texto”,

A lo largo de su vasta y rica carrera, el Dr. Barcia ocupó el cargo de Presidente de la Academia Argentina de Letras en varias oportunidades. Una institución llamada a contribuir con los estudios lingüísticos y literarios en nuestro país; conservar y acrecentar el tesoro del idioma y de las formas vivientes de nuestra cultura; estimular los múltiples aspectos de la creación literaria como elementos esenciales de la cultura argentina; velar por el uso correcto y pertinente de la lengua, interviniendo o asesorando a las autoridades nacionales, provinciales, municipales o a los particulares que lo soliciten; fomentar y estimular la labor intelectual.

Una voluntad de Bulldog

José Luis Barcia nació en Gualeguaychú rodeado de vecinas maestras que le enseñaron a leer desde muy chico. Así, pronto adquirió el hábito de la lectura que lo acompaña a lo largo de toda su vida. De adolescente, incursionó en el espiritismo y la grafología. Anhelaba develar a las personas más allá de lo aparente. "Yo tenía más que inteligencia, voluntad. Era un bulldog, a quien se le acalambra la mandíbula pero no suelta la presa. Así era yo", comenta el linguista desde el sitio universitia.com.ar
A los 17 años, un periodista corresponsal del diario La Nación en Gualeguaychú lo introdujo en los textos de Borges pero, según reconoce, no alcanzaba a entender del todo. Igualmente, los aprendió de memoria y mientras pescaba surubíes en el río Ñandubaysal pensaba qué quería decir cada cosa. Todavía hoy recuerda páginas enteras de Borges de esa época. En aquellos tiempos, leía tres libros por semana, manejaba mucho el diccionario y todos los días aprendía diez palabras para ampliar su vocabulario e impactar públicamente y dominar al auditorio.
Ejerció la docencia en la Universidad de La Plata (UNLP), desde ayudante alumno hasta adjunto de Literatura Medieval en la cátedra del doctor don Ángel Battistessa y de Literatura Argentina, en la del doctor don Juan Carlos Ghiano. Años después ganó por concurso el cargo de profesor titular de Literatura Argentina I en la UNLP, donde continúa enseñando.
Rindió su tesis con honores y aunque el jurado recomendó su publicación, por los avatares cíclicos que atraviesan las universidades el texto apareció fragmentado, aunque se lo cita internacionalmente como autoridad acerca de don Sem Tob de Carrión, un poeta judeoespañol del siglo XIV, y sus proverbios morales. De esta manera inició una carrera de publicaciones que lo llevó a especializarse en la literatura argentina. Con la disciplina y la meticulosidad que lo caracteriza, pasó horas en la biblioteca de la Universidad de la Plata, que tiene la base bibliográfica más grande del país, incluso que la Nacional.
Durante la presidencia del doctor Battistessa en la Academia Argentina de Letras, Barcia inició la serie Clásicos Argentinos con la publicación en 1976 de Prosas de Rafael Obligado, autor que hasta ese momento era únicamente conocido como poeta. Poco más tarde, en 1981, al cumplirse medio siglo de la fundación de la Academia le otorgó el Premio Internacional Cincuentenario por su edición crítica de La lira argentina, O una colección de las piezas poéticas dadas a la luz en Buenos Aires durante la guerra de su independencia con estudio preliminar y vocabulario de argentinismos, obra que también apareció en la Serie Clásicos Argentinos de la Academia en 1982. La tercera colaboración del doctor Barcia en la Serie se concretó en 1983, con su compilación y estudio preliminar de Prosas, de Enrique Banchs. En 1999 publicó su libro Historia de la historiografía literaria argentina. Desde los orígenes hasta 1917.


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