Qué hacer con la basura: debate abierto con los vecinos en el Ecocentro

El viernes pasado más de cincuenta personas se dieron cita en el Ecocentro para discutir acerca de la creciente producción de deshechos. ¿Qué es la basura?, ¿antes había menos residuos?, ¿quién es responsable?, fueron algunos ejes de un debate que no se escondió bajo la alfombra.

“Basura a Debate Abierto” convocó a vecinos interesados en discutir alternativas y soluciones concretas a la problemática de los deshechos. Por el lapso de dos horas en las instalaciones del Ecocentro, se intercambiaron opiniones y saberes sobre tratamiento y acumulación de residuos, un problema vinculado directamente con la sociedad de consumo que hoy pone en riesgo la vida en el planeta. Organizado por la Fundación Ecocentro y la Fundación Patagonia Natural, fue el puntapié inicial de un trabajo que se concibe de largo aliento.
No hubo disertaciones de expertos sino un diálogo a partir de preguntas disparadoras y contra todo pronóstico acerca de las dificultades por parte de los participantes para explayarse en público, ni bien el coordinador José Luis Esteves formulara la primera pregunta, varias manos se vieron levantadas pidiendo la palabra.
¿Qué es la basura? Abrió el intercambio. Algunos hicieron hincapié en diferenciar lo que comúnmente llamamos basura, es decir, los residuos sólidos urbanos (RSU), de los residuos industriales que son los más peligrosos.
En efecto, los pesticidas, herbicidas y fertilizantes utilizados habitualmente por la agricultura moderna o los metales pesados que se movilizan como consecuencia de la minería a cielo abierto tienen mayor impacto sobre el medioambiente que los residuos domésticos. Muchos de estas sustancias químicas no se degradan, como el plomo que daña el sistema nervioso, los riñones y el sistema reproductivo; o son bioacumulables, como el mercurio, que se acumula en los tejidos de los peces y puede producir cáncer.
De todos modos, el debate se dirigió hacia “la basura nuestra de cada día”, los RSU, que es la que más conocemos, manipulamos y podemos tener una incidencia directa sobre su manejo.

Basura: ¿nace o se hace?
Félix Guayanes, promotor social del Programa Provincial de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (PPGIRSU) afirmó que basura son todos aquellos materiales que las personas desechan y no son reutilizadas.
“La basura es un concepto relativo. Son las cosas que yo no uso” sostuvo Germán Cheli, dejando entrever que lo que es basura para unos, puede ser útil para otras personas.
Es que las cosas se transforman en basura cuando alguien, un individuo o grupo, decidió que ese objeto ya no tenga valor, y por lo tanto, quiere desprenderse de él. Así sucede con el descarte pesquero: las toneladas de pescados obtenidas a diario en nuestro mar adquieren un valor/utilidad como alimento sólo si llegan a tierra e ingresan al mercado, o bien se convierten en residuos si son arrojados al mar como “descarte pesquero”. Son cantidades alarmantes de materia orgánica que le sacan su oxígeno, debido a que permiten proliferar microorganismos que lo consumen y, por ende, impiden que otras especies dispongan de este elemento básico para continuar con vida. Podríamos decir que el descarte pesquero está ahogando al mar.
Algunos propusieron atender como prioridad la situación de los barrios más carenciados. “En vez de mirar tanto a la playa, porqué no miramos hacia las bardas, detrás del Barrio San Miguel donde frecuentemente (más de lo que se imagina) vecinos del Barrio Sur van a tirar una cantidad importantes de basura” inquirieron Cheli y Famulari.
Sin embargo, miremos donde miremos el problema es el mismo, porque independientemente de su origen terrestre o marino, la basura tarde o temprano llega al mar. Por ejemplo, los basurales a cielo abierto, además de las emisiones de gas metano, exhudan líquidos que se escurren por la tierra arrastrando elementos químicos, metales pesados, sales y cromados hasta llegar a la napa freática cuya agua subterránea los conduce al mar. Todo basural a cielo abierto, no importan cuan lejos de la costa esté, de alguna forma, contaminará el mar. Los desperdicios tienen efectos nocivos que trascienden los territorios en el que fueron generados y su impacto negativo va más allá de lo que podamos captar con nuestra vista. Un ejemplo evidente de que vivimos en un mundo globalizado es la cantidad de basura “extranjera” que encontramos en el mar. Allí, los residuos se mueven sin respetar límites, fronteras, ni soberanías y, arrastrados por las corrientes gracias a su alta persistencia, aparecen en lugares muy lejanos de los que fueron arrojados inicialmente.
La basura, tanto en el mar como en la tierra, es un problema de todos pero no todos tenemos las mismas responsabilidades. Las sociedades más consumistas generan la mayor cantidad de basura y está claro que la solución definitiva es la reducción, el reciclaje y la recuperación de los residuos, que sólo es posible a partir de una organización social y estatal.

Un problema de todos con distintas responsabilidades
Muchos se explayaron sobre la necesidad de realizar campañas de concientización para la separación de residuos, colocando grandes recipientes en lugares estratégicos. Pero al mismo tiempo, se objetó que de nada sirve que los vecinos clasifiquen la basura si no existe una política pública de reciclado. “Recuerdo cuando mediante un programa de concientización logramos que los habitantes de Madryn separaran el plástico, el vidrio y la materia orgánica en diferentes bolsas. Sin embargo, luego de sacarlas a la vía pública, veían que en el camión recolector se volvían a mezclar los residuos. Entonces, en vez de concienzar, desconcientizamos”, se lamentó Horacio Ocariz.
Se nombraron algunas experiencias exitosas en otros puntos geográficos del país. Por ejemplo, Gabriela Tolosa comentó que en Bahía Blanca existen contenedores en los supermercados en donde la gente puede depositar sus residuos en forma clasificada y que las pilas y las baterías tienen un tratamiento aparte.
Además, se requirió mayor intervención tanto de las autoridades como de las entidades intermedias en las tareas de educación e instrucción a toda la comunidad, incluyendo no sólo acciones de divulgación sino también reclamando un mayor control desde la Municipalidad como de los mismos ciudadanos. Fue el momento cuando alguien hizo notar la ausencia de funcionarios de primera línea.
Todos coincidieron en que las campañas de difusión constituyen una primera instancia para llegar al resultado final que es el reciclaje de residuos. En esa misma línea se discutió que se debe generar un compromiso para reciclar gran parte de la basura casera, limpiar los alrededores de la misma y difundir el uso de compost.
Al respecto, Andrea Bischof informó que desde la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco están desarrollando el proyecto “Conocer para Conservar” que prevé como primer paso reuniones en las Juntas Vecinales.
La última pregunta quedó pendiente. Estaba referida al compromiso personal y a cómo podemos disminuir la generación de basura. Quedó pendiente porque para responderla no alcanza con un debate. Indefectiblemente, hay que completarla con nuevas prácticas.
Los participantes de “Basura a Debate Abierto” se fueron con la convicción de que este problema nos involucra a todos. De ahí, la necesidad de incorporarlo como tema central en la agenda de los ciudadanos de Madryn y de concebirlo como un trabajo constante a largo plazo. Porque la cantidad descontrolada de descartables generados por la sociedad de consumo envenena la tierra, el aire y el agua y pone en riesgo la vida del planeta.
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